martes, 3 de julio de 2012

Las segundas partes nunca fueron buenas.

Tengo nueve millones trescientos treinta y tres mil doscientos veintidós defectos; dieciséis caras diferentes; mil cambios de humor diarios; un millón de cicatrices, sobretodo en las piernas; una mala hostia que lo flipas; amigos verdaderos que se cuentan, tan solo con los dedos de una mano; un orgullo al que no soy capaz de dejar de lado; una habilidad increíble para fingir que ya no me importas; una gran alergia a la gente falsa; ganas de vivir, a ratos; un deseo enorme de ser feliz y la estúpida manía de pensar cuatro tonterías cada noche, antes de irme a dormir..

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